Varios estudiantes se examinan en 2020 de las pruebas de la Evaluación de Acceso a la Universidad, en las instalaciones de la Rey Juan Carlos en Móstoles. MARTA FERNÁNDEZ JARA - EUROPA PRESS.
“El correo que llegó a
la bandeja de entrada de los docentes de parte de la dirección de un instituto
de Móstoles no fue una sorpresa, aunque dejaba claro que algo iba mal en el
sistema. La directora del centro pedía a través de un escueto mensaje a su
equipo de profesores que, quien quisiera, podía aportar algo de dinero para que
algunos alumnos hicieran frente a las tasas de la Evaluación de Acceso a la
Universidad (EvAU), la antigua selectividad”.
Dado que la innovación, no es una moda, sino una necesidad,
voy a tratar de incorporar a esta entrada, por qué desde mi punto de vista, es
una de las experiencias de innovación más importantes en estos tiempos de
pandemia, donde el código postal influye más en tu salud que tu código genético
como señalan numerosos estudios de epidemiología relacionados con la salud pública
y comunitaria.
En este sentido considero que el equipo de dirección, el
claustro y la comunidad educativa del centro educativo, como administración
educativa, han fomentado la innovación y la equidad a través de esta iniciativa
que además está teniendo tanta repercusión. Quisiera poner en valor en esta
circunstancia, la importancia que tiene la autonomía de cada centro educativo y
el respaldo institucional a la
iniciativa, ya que nadie les ha dicho que no, todo lo contrario ya que el
propio Ayuntamiento de Móstoles, municipio en el que se ubica el IES, ha
asumido el coste de las tasas del alumnado del centro.
Si tenemos en cuenta los ejes impulsores de la innovación, en
el contexto interno, podemos ver la importancia de atender a las necesidades
del alumnado y en el contexto externo, no podemos obviar el entorno más próximo
a la escuela, al centro educativo, y aquí se encuentran los aspecto
socioeconómicos, y el diagnóstico social, estima a en torno a 7.500 alumnos y
alumnas en la Comunidad de Madrid en situación de exclusión social.
Dado que la iniciativa de innovación, se asienta en un
proceso de comunicación social, podemos enmarcarla, tanto en el modelo de
interacción social y de toma de conciencia, como sobre todo en el modelo de
resolución de problemas, donde el centro se pone en la necesidad del alumnado y
en el proceso de satisfacción de los 170 euros de la tasa de acceso a la EVAU.
La innovación debería implicar cambios estructurales en el
qué y el cómo de la educación, así como la garantía de acceso, de manera que
debe orientarse hacia la justicia social, para llegar a todas las personas,
independientemente de su origen o condición.
Por lo tanto la iniciativa de innovación, en un sobre en
secretaría, abarca aspectos estructurales y debería condicionar a todo el
sistema educativo, para que esta colecta se convierta en políticas públicas
para todos los IES y centros educativos de la Comunidad de Madrid.
“Hay tres que lo han
dicho, pero posiblemente haya más. Uno de ellos es un chico brillantísimo que
está en ciencias y los otros dos van bastante bien. Todos aprobarían la
selectividad sin ningún problema”, subraya la profesora, que confiesa estar
“enfadada” porque no se ayude a estos
chicos.
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